estoy cansado de huir. de esconderme. de una vida que un empeño sistemático por eliminarnos nos impuso hace más de treinta años; es decir, toda mi vida.
durante casi todo ese tiempo no gritamos: aprendimos a sobrevivir en silencio, que es otra forma de exilio. esta es la primera vez que hablo en voz alta, y lo hago, todavía, en voz baja.
me declaro apolítico. mi padre fue político, elegido por su gente; pero se negó a alinearse con los monopolios, y los monopolios cobran: lo dejaron caer, todos a la vez. lo que escribo no es una posición política: es una posición contra la impunidad.